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Migrantes o migración: cuando el miedo le gana a la verdad

Migrantes o migración: cuando el miedo le gana a la verdad

por José Tomás Vicuña

9 de enero de 2019

Migrantes o migración: cuando el miedo le gana a la verdad

¿Por qué si, del total de migrantes en Chile, menos del 0,1% está condenado, tememos a que aumente la delincuencia? Es más, tomando en cuenta la población chilena y extranjera, hay el doble de posibilidades de que un chileno esté en la cárcel a que sea un migrante. La Encuesta Espacio Público-Ipsos 2018 confirma que en nuestro país tenemos buena experiencia con personas migrantes, pero mala con la migración.

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La Encuesta Espacio Público-Ipsos 2018 nos confirma algo que ya había manifestado la Encuesta Bicentenario UC: en Chile tenemos buena experiencia con personas migrantes, pero mala con la migración. Al mismo tiempo, hay una alta disposición a la integración social en barrios y en educación; sin embargo, con respecto a la migración la disposición es comparativamente más baja.

¿Qué pasará que tenemos una buena experiencia con personas, pero no con el “tema”? La misma Encuesta Espacio Público-Ipsos parece darnos una pista.

Respecto de las principales preocupaciones por la llegada de migrantes al país, un 37% de la población teme que aumente la inseguridad, el tráfico de drogas y la delincuencia. La segunda ponderación más alta señala que un 28% tiene miedo de que haya menos puestos de trabajo para los chilenos o aumente la cesantía. En relación con ambas percepciones (subjetivas), los datos (objetivos) deberían hacer desaparecer el temor. Pero el miedo promovido desde fuera le gana a la experiencia personal.

¿Por qué si, del total de migrantes en Chile, menos del 0,1% está condenado (y la verdad es que ese porcentaje es aún mucho menor, ya que una gran cantidad ni siquiera podría ser considerado migrante), tememos a que aumente la delincuencia? Es más, tomando en cuenta la población chilena y extranjera, hay el doble de posibilidades de que un chileno esté en la cárcel a que sea un migrante.

Por otro lado, se asocia al temor por el desempleo. En el 2018, tanto el Presidente Piñera como el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, señalaron ante un aumento en el desempleo que la causa eran los migrantes. Al día siguiente, el ministro Larraín sostuvo que eso podría afirmarse con certeza. Natural, si el mismo Banco Central, en su informe Informe de Política Monetaria (IPoM), plantea que la migración “podría explicar, en principio, la desaceleración salarial”; es decir, es bien cauto a la hora de establecer que podría haber una conexión causal con los salarios, pero no la vincula a desempleo. El informe más reciente que hay es de Bravo y Urzúa, de ClapesUC, el cual justamente puntualiza que no ha habido efectos ni en empleo ni en salarios por parte de la población migrante.

La percepción sobre el temor a la delincuencia se puede deber a distintos motivos. Cuando un extranjero comete un delito, se resalta su nacionalidad en el titular (¿ha visto alguna vez una noticia que diga “chileno” robó, asesinó…?). El año pasado, sin duda alentó la relación migración-delincuencia la puesta en escena del Gobierno para las deportaciones. Hay que distinguir acá entre un derecho del Estado a realizar una deportación y el modo de comunicarla.

No es la acción en sí la que se critica, sino la estrategia comunicativa. Si hacemos un punto de prensa por menos de 100 personas que serán deportadas (0,01% del total de la población migrante en Chile), donde por cada persona hay dos efectivos de la PDI, acude el ministro del Interior y su subsecretario y se enfatiza (nuevamente) la nacionalidad de quienes parten, va quedando en el subconsciente que el de afuera nos viene a causar mal. Realice la deportación, pero no exacerbe un hecho aislado. Un tercer hecho es la constante relación de la política migratoria entre los que aportan y los que causan mal. Toda persona debe cumplir con la justicia, pero ¿se imagina hablar y distinguir entre los chilenos que aportan y los que causan mal a nuestro país?

Por otro lado, se asocia al temor por el desempleo. En el 2018, tanto el Presidente Piñera como el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, señalaron ante un aumento en el desempleo que la causa eran los migrantes. Al día siguiente, el ministro Larraín sostuvo que eso podría afirmarse con certeza. Natural, si el mismo Banco Central, en su informe Informe de Política Monetaria (IPoM), plantea que la migración “podría explicar, en principio, la desaceleración salarial”; es decir, es bien cauto a la hora de establecer que podría haber una conexión causal con los salarios, pero no la vincula a desempleo. El informe más reciente que hay es de Bravo y Urzúa, de ClapesUC, el cual justamente puntualiza que no ha habido efectos ni en empleo ni en salarios por parte de la población migrante.

Hace unas semanas, El Polígrafo de El Mercurio señaló que política y migración eran las temáticas donde se difundieron más noticias falsas durante el 2018. Nos estamos formando un juicio sobre la migración desde la mentira. El desafío, en un mundo donde selecciono constantemente, influenciado en gran parte por la era virtual, es poder formarnos juicios desde lo que vivimos, no desde lo que leemos. Desde la verdad y no desde la mentira.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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