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Restos están en excelente estado de conservación

Científica chilena halla dinosaurio en trabajo de parto en Torres del Paine

por El Mostrador, Cultura+Ciudad

25 febrero, 2017

Científica chilena halla dinosaurio en trabajo de parto en Torres del Paine

La doctora en paleontología Judith Pardo descubrió una hembra de ictiosaurio con cinco embriones de gran tamaño en su interior durante su más reciente expedición al glaciar Tyndall, en enero de 2017. Este hallazgo es el segundo registrado en el mundo para el periodo Cretácico, cuando la zona estaba sumergida formando una cuenca marina paradisíaca para la vida de estos gigantes prehistóricos, con abundante alimento y protegidos de depredadores.

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La doctora en paleontología Judith Pardo realizó un un nuevo descubrimiento al hallar una hembra de ictiosaurio con cinco embriones de gran tamaño en su interior, y al menos tres especies desconocidas aún por identificar, durante su más reciente expedición al glaciar Tyndall, en enero de 2017.

Los más de 50 fósiles perfectamente conservados de estos reptiles marinos que vivieron hace 245 millones de años, descubiertos mayoritariamente por la científica formada en la U. de Magallanes en las últimas dos décadas, han convertido al glaciar Tyndall del Parque Nacional Torres del Paine, en el yacimiento paleontológicos más importante del mundo del periodo Cretácico (145 a 65,5 millones de años), según informó el sitio Explora.

En su más reciente expedición, en el mes recién pasado, tras caminar casi 30 kilómetros hacia la formación Zapata en condiciones climáticas y geográficas extremas, la investigadora magallánica junto a su equipo, encontró cinco nuevos fósiles, entre ellos el de una ictiosaurio en el trabajo de parto de cinco crías, una de ellas saliendo de la cavidad uterina. Todas con sus cráneos completos y dentadura preservada, hasta con esmalte dental.

Este hallazgo es el segundo registrado en el mundo para el periodo Cretácico, cuando las Torres del Paine estaban sumergidas formando una cuenca marina paradisíaca para la vida de estos gigantes prehistóricos, con abundante alimento y protegidos de depredadores.

Sin duda, la relevancia de este hito científico entrega luces sobre la evolución de la especie, como que las crías nacían de cola y listas para alimentarse por sí solas, explica Pardo, experta del Museo de Historia Natural de Stuttgart, Alemania, donde realiza sus estudios de postdoctorado para entender el origen de estos misteriosos animales carnívoros.

Excelente conservación

El excelente nivel de preservación de los animales tiene que ver con la forma en que murieron y fueron depositados sus cuerpos, señaló Pardo en una entrevista con Explora.

"Los ictiosaurios vivían en un cañón submarino cazando y alimentándose de peces, los que habían en abundancia, en un ambiente libre de depredadores. En ese tiempo Gondwana se estaba fragmentando y el desplazamiento de placas tectónicas desencadenó movimientos y derrumbes en el fondo marino que arrastraron con gran fuerza y velocidad a los ictiosaurios".

"Se estima que eran capaces de nadar hasta más de 500 metros pero debían salir a respirar aire con frecuencia porque tenían pulmones. El desplome debió llevarlos inmediatamente hacia el fondo marino, causando que se desorientaran y ahogaran. La corriente que los arrastró estaba constituida por diversos tipos de sedimentos, que formaron un barro que los cubrió rápidamente. Los cadáveres quedaron depositados en un ambiente libre de oxígeno, lo que permitió la conservación intacta de sus huesos articulados (cuerpos completos). Fue algo casi instantáneo", explicó.

La científica añadió que esta mortandad masiva sucedió en más de una ocasión.

"Hemos encontrado este tipo de fósiles en siete distintos niveles, eso significa que al menos hubo siete diferentes sucesos. En estos niveles hemos encontrado ictiosaurios de diferentes estadios ontogenéticos, adultos, juveniles y hasta recién nacidos. Esto sugiere que la especie cazaba en grupos de diferentes rangos etarios. Un hallazgo muy interesante para descifrar su comportamiento".

La teoría actual es que los ictiosaurios evolucionaron por alguna razón desde la tierra al mar, en el periodo Triásico, debido a cambios en el ecosistema y la escasez de alimento en suelo firme, señala Explora. Está comprobado que hubo una extinción masiva en esa época de animales terrestres, lo que refuerza esta idea, pero no se sabe aún el real origen de esta transición.

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