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Yo Opino

Una nueva oportunidad, un derecho para todas

por Cecilia Salinas

8 febrero, 2019

Una nueva oportunidad, un derecho para todas

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Escribo esta columna cuando ya ha pasado un mes desde que me operaron de Endometriosis Profunda y no puedo describir lo bien que estoy ni cómo ha mejorado mi vida después de muchos años de dolor. Me siento feliz.

Fui operada por un equipo médico dirigido por el Dr. Edison Krause, acompañado por su hermano Walter ambos cirujanos que trabajan juntos en la Clínica Alemana de Temuco.

El Dr. Krause además de trabajar en su consulta de la Clínica, trabaja en el Hospital Regional y en el Consultorio Miraflores. También colabora en otros hospitales como el de Lautaro del cual tengo certeza. Él lleva al menos 20 años como cirujano, y como puede imaginar tiene mucha experiencia con casos muy difíciles.

Mi caso era una cirugía compleja, varios médicos en Santiago, expertos en endometriosis que trabajan en el sector privado, reconocieron que era muy riesgosa, porque se trataba de un quiste fibroso que se había instalado en el hueso sacro y atrapado literal y totalmente el nervio ciático. “Yo no podría operarte” me dijo uno de los especialistas y realmente no conozco a nadie en Chile que pueda hacerlo. Los riesgos son altísimos, muy pocas posibilidades de quedar bien y un alto porcentaje de perder la pierna derecha o quedar seriamente dañada.

La endometriosis, no es una enfermedad reconocida en nuestro sistema de Salud, no tiene un código FONASA ni tampoco las Isapres la reconocen, por lo tanto, no existen recursos para operar a las mujeres que padecen de esta enfermedad tan dolorosa y no cuentan con los medios económicos para ser operadas con los privilegios que tuve yo.

El Dr. Krause se la jugó, y coordinó rápidamente un Workshop de Cirugía de Alta Complejidad y trajo con sus propios recursos al Dr. Hugo Di Fiore desde Argentina a hacer la parte más riesgosa de la cirugía. El Dr. Di Fiore, es oncólogo, experto en endometriosis profunda y cirugías de alta complejidad. Varios médicos pudieron aprender, se hizo un video de todo el procedimiento y mi caso sirvió para compartir conocimiento a otros profesionales. Todo esto de manera gratuita.

También generosamente operaron otra mujer de un caso muy complejo en el Hospital de Lautaro el 24 de diciembre. El Dr Di Fiore trajo sus propias herramientas para operarla, el hospital no cuenta con nada de lo necesario. La mujer quedó bien, pero faltó equipamiento para reparar sus intestinos que estaban comprometidos. Hay cosas que no se saben, hasta que ya están operando. Ese mismo día por la tarde operaron otra mujer en el mismo hospital.

Me operaron el 22 de diciembre y el resultado fue exitoso. El 21 de diciembre operaron otra mujer en la clínica Alemana. Un esfuerzo enorme que no deja de conmoverme.

Me extirparon el útero y extrajeron todos los restos de endometriosis, logrando liberar el nervio ciático sin dañarlo. Más de 6 horas en el pabellón.

Quedé perfectamente, cuando despierto por la mañana y no siento mi cuerpo, me toco para saber que soy yo, antes era el dolor el que me recordaba que estaba viva. El dolor instalado profundamente en mí, constante y violento se fue y es algo que me está devolviendo la felicidad.

Hago Kinesiología para recupera el piso pélvico y recuperar la sensibilidad de la pierna, en pocas sesiones he avanzado mucho y siento que estoy cuidando de mí. Tambié hago Yoga Nidra sabiendo que para sanar debo cuidar mi cuerpo y mi alma.

Sin embargo, tengo una congoja al respecto y es por eso por lo que escribo esta columna

La endometriosis, no es una enfermedad reconocida en nuestro sistema de Salud, no tiene un código FONASA ni tampoco las Isapres la reconocen, por lo tanto, no existen recursos para operar a las mujeres que padecen de esta enfermedad tan dolorosa y no cuentan con los medios económicos para ser operadas con los privilegios que tuve yo.

Este es hoy mi nuevo dolor, y tiene que ver con lo injusto que es, estar en el lado de los privilegiados y no poder hacer nada para que este privilegio se convierta en un derecho de todas y todos. Hay que reconocer que la vida con dolor afecta toda la familia de una mujer enferma.

El Dr. Krause me contó esto y mi primer impulso fue llorar, luego buscar a mi alrededor qué hacer, cómo ayudar. De cómo pagar yo mi propia cirugía, ya me las arreglaré.

En marzo de este año, aún no se ha fijado la fecha exacta, el Ministro de Salud, el señor Santelices se reunirá con el Dr. Krause y un comité de médicos que él ha convocado, para solicitarle que la Endometriosis sea tratada dentro de las políticas públicas de salud. Que se incluya en Fonasa y que se dote a los hospitales y a los centros nuevos y especializados del equipamiento necesario para operar a miles de mujeres que lo padecen. El actual hospital de Padre Las Casas en Temuco podría llegar a ser un centro de referencia de esto. Estamos frente a la oportunidad de tomar buenas decisiones de implementación y que se especialicen los médicos, ya que es muy riesgoso y han quedado muchas mujeres dañadas después de una cirugía mal hecha.

En este comité no hay ninguna médico mujer, y esto es una demanda de todas nosotras.

Hoy intento levantar la voz tratando de llegar a quienes cumplen un rol público, apelando a la generosidad de quienes aceptan un cargo en que se busca el bien común, escribo pidiendo apoyar esta causa. Les pido que escuchen al Dr Krause, que le den una mano a quién lleva años comprometido con el dolor, tratando de buscar un alivio al dolor, a nuestro dolor, nadando contra la corriente.

El dolor que se instala en la vida de una mujer, a veces a muy temprana edad, que se hace parte de la vida, que invalida y entristece e impide llevar una vida plena, es posible de erradicar y dar una nueva oportunidad de vivir, cuidar, amar, sanar y todas esas cosas bonitas que las mujeres podemos ser y dar cuando estamos bien.
Ustedes me dirán cuál es el camino para continuar esta última carrera, en esta posta que lleva años y que pronto podría terminar si nos escuchamos y empatizamos con el dolor ajeno. Ustedes me dirán, pues esta es la primera vez que escribo un relato pidiendo por nosotras.

El sentirme sana, me llena de energía, hoy puedo dar todas las peleas necesarias, me siento también esperanzada, porque esta, mi voz, viene en voz alta, con fuerza y es por todas.

Hagamos esto posible!! Por todas y todos

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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