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Suscripción y el alquiler, las nuevas formas de consumo que dejan atrás la compra y adquisición

por Valeria Acosta

9 octubre, 2019

Suscripción y el alquiler, las nuevas formas de consumo que dejan atrás la compra y adquisición

Desde hace un tiempo se está produciendo un cambio en los hábitos de consumo de la sociedad. Ahora las personas están priorizando el arriendo, la suscripción y el pago inmediato por acceso temporal de servicios transformando de esa manera la economía y el funcionamiento general de las empresas. Lo que ocurre es que las cosas ya no se compran ni se acumulan de la forma tradicional que estamos acostumbrados, lo que demuestra un supuesto mayor desapego de la propiedad. ¿Qué elementos han permitido este cambio? ¿Qué consecuencias tiene en el funcionamiento del mercado?

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Una mayor conciencia medioambiental en conjunto con un mayor desapego de las cosas materiales ha permitido un aumento significativo de la denominada “economía de las plataformas digitales”, sin embargo, en muchas ocasiones es la necesidad por la precariedad laboral y salarial la que incentiva las decisiones de consumo. En este sentido si antes se usaba arrendar viviendas y autos, actualmente el fenómeno se está extiendo a más productos y servicios.

Desde ropa, hasta oficinas, licencias de software, herramientas, muebles, electrodomésticos, terrazas, luz y joyas son algunos de los ejemplos que se pueden alquilar o usar mediante una suscripción. Esto pone el carácter deflacionista y el riesgo de precarización en el mercado laboral como principales características de la economía actual. Al mismo tiempo que las empresas tradicionales deben adaptarse a los nuevos cambios para seguir siendo competitivas y los gobiernos deben comenzar a modificar y regular la denominada “economía de las plataformas”.

La sociedad del alquiler, de la suscripción y del pago por acceso ya se ha transformado en una verdadera forma de vida para millones de personas en todas partes del mundo, especialmente para los jóvenes. Es que estos demuestran efectivamente tener un mayor manejo de todo lo relacionado con lo digital y una mayor disposición de aprender. Para este grupo etario le resulta más fácil y económico utilizar este mecanismo para adquirir todo tipo de servicios.

La nueva sociedad del alquiler

Para obtener libros, música y películas en la nube, cada día se utilizan más plataformas como Itunes, Netflix y Amazon. Netflix ha llevado la suscripción de series a 140 millones de hogares de todo el planeta y Spotify ya tiene 108 millones de suscriptores premium.

En nuestro país se le conoce bajo el nombre de economía colaborativa y abarca una gran variedad de actividades. Por una parte, es un modo de compartir, intercambiar o alquilar bienes sin la necesidad de posesión, y por otra, a que estos intercambios se apoyan en aplicaciones o plataformas web.

Lo curioso es que estos servicios de plataformas de consumo en su generalidad no se han visto afectados por la desconfianza que podría surgir el subirse a un auto o dormir en una propiedad que no es la propia por ejemplo y esto se debe al uso de perfiles personales con valoraciones y referencias añadidas por la misma comunidad que ha hecho uso del servicio. De esta forma se ha dado pie a nuevas maneras de relacionarse, intercambiar y monetizar habilidades y bienes económicos.

Un claro ejemplo es el transporte a través de plataformas digitales como Uber, Cabify y Beat. En una encuesta realizada por MediaInteractive a 1.141 personas con acceso a Internet a nivel nacional, el 80% de las personas indican haber utilizado estos servicios al menos una vez.

Es que el ahorro de tiempo, mayor comodidad y menos costo monetario parecen ser las principales motivaciones para utilizar estos servicios. Así, hoy los consumidores buscan un servicio que se adapte a sus necesidades de vida. Así se les otorga una mayor comodidad independiente del lugar en que se encuentren. Por otra parte, muchas personas pueden utilizar estos servicios con el objetivo de conseguir una mejor experiencia que los tradicionales.

Conciencia medioambienteal

Además de todo lo anterior, existe cada vez más un en un sentimiento de descontento generalizado con los servicios actuales convencionales y al mismo tiempo el consumidor busca más lo experiencial por sobre la posesión de bienes.

La precariedad en los trabajos y salarios, el aumento de la tecnología, la falta de ahorros, el cambio de mentalidad con respecto a las generaciones más adultas, la falta de espacio en las viviendas, entre otros factores llevan a que las personas estén cada vez están más convencidas de que alquilar les conviene más que comprar.

Por otra parte, esta nueva forma de consumo está muy ligada con una mayor concienciación ambiental de la población que apuesta por una economía circular, el reciclaje y la reutilización.

Hay una nueva sensibilidad a la hora de consumir. De lo duradero se ha pasado paso a lo efímero. Lo perdurable cansa y aburre y ahora se impone el consumo acelerado de bienes y productos.

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