La UDI: el jamón del sándwich entre Piñera y Kast - El Mostrador

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El dilema del tironeo político entre el centro de Piñera y la derecha de Kast

La UDI: el jamón del sándwich entre Piñera y Kast

por Marcela Jiménez

13 noviembre, 2017

La UDI: el jamón del sándwich entre Piñera y Kast

La dirigencia UDI no desconoce que se verán enfrentados a un tironeo político e insisten en que la actual mesa tiene la capacidad de representar a la variedad de sus militantes y que la clave está en no renegar de los orígenes del partido. En la colectividad saben que la apuesta de Kast será ponerlos permanentemente contra la espada y la pared. Ya no tendrá la plataforma de la Cámara de Diputados, no será ya candidato y, por tanto, ya advierten que la única fórmula para mantenerse vigente será la de cumplir, durante los próximos años, el papel de ser “el fuego amigo” de la tienda, de Chile Vamos e, incluso, del Gobierno de Piñera.

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A pesar de los aires de triunfo que abundan en la derecha a solo seis días de la elección presidencial y parlamentaria, no todo es miel sobre hojuelas en Chile Vamos y menos en el gremialismo. Es que, una vez que pase la euforia de recuperar el poder de la mano de Sebastián Piñera y se haga el recuento de la correlación de fuerzas entre los partidos de la coalición, en la UDI saben que tendrán que enfrentar su propia amenaza fantasma: el tironeo político por el que transitarán permanentemente entre la ya anunciada estrategia del abanderado de gobernar hacia el centro y la presencia estable de José Antonio Kast, que encarna las posturas más conservadoras del sector y que no son para nada mal vistas en las filas del partido que fundó Jaime Guzmán.

El dilema no es menor. Desde hace semanas que se escucha a Piñera y su comando hablar de un Gobierno de unidad, lo que implica un discurso más conciliador, con propuestas programáticas y definiciones políticas que puedan generar consenso político en el Congreso y la sociedad, debido al convencimiento en el piñerismo de que la fuerza política y electoral de Chile Vamos no es suficiente para garantizar el éxito de un segundo mandato y, menos, su posible proyección. Se trata de privilegiar un entendimiento político con el centro y no atrincherarse tras las paredes del discurso tradicional de la derecha en los últimos 25 años. “Piñera en el fondo quiere borrar todo vestigio de la dictadura con la derecha y modernizarla”, precisó un histórico colaborador del candidato.

A eso se suma la sombra de la histórica tensión soterrada entre el abanderado y el mundo gremialista, que durante su Gobierno le provocó serios problemas durante los dos primeros años, por las presiones de todo tipo que ejercieron sobre La Moneda, las críticas públicas a la mala conducción política y la pérdida de la identidad del proyecto original de la derecha, un fuego amigo que solo se aplacó con el desembarco en el gabinete de las entonces principales figuras políticas de la UDI: Pablo Longueira, Evelyn Matthei y Andrés Chadwick.

Todo esto en un panorama de fragmentación interna del gremialismo, que otrora se caracterizó siempre por su disciplina y monolítica visión del actuar político que debían tener.

En Chile Vamos está esa percepción de hecho, ven a la UDI dividida, fraccionada internamente por dos corrientes fuertes, una que lidera la timonel Jacqueline Van Rysselbergue y, la otra, la del diputado Jaime Bellolio, a quien consideran el representante de una generación nueva, que tiene una apuesta más moderna y sobre todo desvinculada de la dictadura. “Esa fragmentación va a complicar a la UDI. Quieran o no, le generará problemas estar al medio de la estrategia de centro de Piñera y las críticas de Kast”, advirtieron en RN.

Consultada por El Mostrador, Van Rysselbergue le bajó el perfil a dicha amenaza: “Nos sentimos cómodos con el programa de Sebastián Piñera, porque incorporó muchas de las propuestas que le hicimos y el centro al que apunta no es ideológico sino que es uno social, de gente que ha surgido sin mucha ayuda de nadie y ese centro es al que también llega la UDI”.

Sin embargo, aún resuena en el comando y la coalición –como confesaron algunos dirigentes– la frase de la senadora del 23 de octubre, cuando advirtió que, si durante su Gobierno, Piñera “se va a un eje liberal, necesita votos y los votos de la UDI no los va a tener” y, luego, agregó que el candidato “sabe que hay temas en los que no va a tener los votos”.

En el seno de la directiva gremialista no consideran un problema ese postulado que hizo Van Rysselberghe, porque dicen que la relación con Piñera hoy es distinta a la que había en su Gobierno, que ha mejorado mucho, que ahora sí les da a los partidos el lugar e importancia que tienen. Si bien reconocen que es un puente privilegiado que el hombre de mayor confianza del abanderado sea el ex ministro Chadwick –histórico UDI–, destacaron que la timonel tiene línea directa con el ex Mandatario, hablan un mismo lenguaje, son ejecutivos y directos, lo que facilita el entendimiento.

En la dirigencia UDI destacaron que no fue gratuita la frase que lanzó Piñera el martes 7 en el programa “En buen chileno”, donde se le puso en la encrucijada de tener que elegir, llegado el momento, entre la ex ministra DC Mariana Aylwin o Van Rysselbergue. Tras varios intentos por esquivar la respuesta y no amarrarse, el candidato finalmente se inclinó por la timonel UDI, acotando que “ella es la que es parte de la coalición”, lo que trajo cuotas de tranquilidad, reconocieron en el gremialismo.

Esa suerte de optimismo no es compartido por todos en la UDI. Hay quienes consideran que el partido cometió un error grave al no resolver internamente, primero, sus distintas visiones y reconocen que en la dirigencia, la bancada y las filas de la colectividad no todos entienden realmente que la estrategia de Piñera de ir hacía el centro sea fundamental para poder gobernar. “La verdad es que no hay consenso en la UDI sobre la importancia de ir al centro y hay quienes tienen que entender que el Gobierno es de todos, que las cosas no serán solo como ellos quieren”, reconoció un parlamentario gremialista.

La dirigencia UDI no desconoce que se verán enfrentados a un tironeo político, pero insisten en que la actual mesa tiene la capacidad de representar a la variedad de militantes UDI y que la clave está en no renegar de los orígenes del partido. “Es verdad lo que dice Kast, que en los últimos ocho años la derecha ha sido medio acomplejada de sus postulados sobre la libertad económica, reconocer que el Gobierno militar hizo cosas buenas en muchos aspectos, el valor del orden y el trabajo bien hecho, tenemos que revindicar eso”, acotó un miembro de la directiva.

Esa suerte de optimismo no es compartido por todos en la UDI. Hay quienes consideran que el partido cometió un error grave al no resolver internamente, primero, sus distintas visiones y reconocen que en la dirigencia, la bancada y las filas de la colectividad no todos entienden realmente que la estrategia de Piñera de ir hacía el centro sea fundamental para poder gobernar. “La verdad es que no hay consenso en la UDI sobre la importancia de ir al centro y hay quienes tienen que entender que el Gobierno es de todos, que las cosas no serán solo como ellos quieren”, reconoció un parlamentario gremialista.

El debate interno en el gremialismo está entre asumir un nuevo papel más propositivo en materia programática y mantener el rol de “contención ideológica” que ha jugado en la coalición todos estos años y, en particular, durante el Gobierno de Piñera. “La UDI no tiene que jugar de líbero, debe tener un rol de promoción de las ideas de país que queremos, el partido no puede estar siempre conteniendo”, recalcó el diputado Bellolio.

El rendimiento electoral de la tienda en las parlamentarias será clave para dilucidar cómo se manejará políticamente el gremialismo. A pesar de toda la polémica de los últimos años por los episodios de financiamiento irregular de la política, donde la UDI fue protagonista del caso Penta, los pronósticos indican que, como piso, tendrán 30 diputados, con opciones de llegar a 35, y que se mantendrían, por lo tanto, como el principal partido y la bancada más grande.

En RN apuestan a que la pelea sea más estrecha y que se dé la posibilidad de consolidar la buena votación obtenida en las elecciones municipales, que equilibró a su favor la correlación de fuerzas internas en Chile Vamos. “Si sacamos uno más que la UDI se inclina la balanza”, recalcó un piñerista histórico de RN.

En la UDI dicen que Van Rysselberghe apuesta a mantener la hegemonía política de la coalición con una bancada de diputados fuerte y, sobre todo, que actúe con la tradicional disciplina gremialista.

Fuego amigo

Durante el debate presidencial de Anatel el lunes 6 de noviembre, Kast puso el dedo en la llaga a la UDI y aseguró que su ex partido respalda a Piñera “más por conveniencia que por convicción”. Esa es su apuesta, su nicho de crecimiento electoral, apostar a la derecha tradicional, al militante gremialista histórico que se siente más afín con lo que era dicha colectividad en las décadas del 90 y 2000 que con los aires modernizadores que la atraviesan hoy.

Los cálculos le dan a Kast la chance de llegar al 5% la noche del 19 de noviembre e, incluso, instalarse como el cuarto en la competencia de primera vuelta. Con cualquiera de estos escenarios, y con ambos, tendría las condiciones para mantenerse activo en el escenario político a través de la creación de un nuevo partido o un movimiento político.

En la UDI reconocen que “hay militantes que quieren votar por Kast”, que más allá de la caricatura del respaldo del mundo militar y sectores evangélicos, efectivamente recoge bastante voto “antipiñerista” y de rebeldía a la izquierda. Como lo conocen, saben que tras la segunda vuelta no va a desaparecer, que siempre “termina lo que empieza” y que no descansará hasta que lidere una colectividad o movimiento. “Él se muere por ser timonel, postuló dos veces en el partido y no ganó”, ironizó un integrante de la mesa directiva gremialista.

Pero, más allá de eso, en la UDI saben que la apuesta de Kast será ponerlos permanentemente contra la espada y la pared. Ya no tendrá la plataforma de la Cámara de Diputados, no será ya candidato y, por tanto, ya advierten que la única fórmula para mantenerse vigente será la de cumplir, durante los próximos años, el papel de ser “el fuego amigo” de la tienda, de Chile Vamos e, incluso, del Gobierno de Piñera.

El riesgo que genera eso, además del ruido político permanente, es que tiente a una fuga de militantes UDI a seguir sus pasos y sumarse a su movimiento. En la directiva gremialista descartan un quiebre interno o una fuga masiva, dijeron que “ya se fue del partido y casi nadie lo siguió” y que, a lo más, puede captar a grupos reducidos de militantes que el mismo formó.

Aunque eso sea así, nadie desconoce que la noche del 19 de noviembre toda la derecha estará pendiente de saber cuántos votos obtuvo Kast, porque en ese tironeo político en que estará la UDI –agregaron en Chile Vamos–, Chadwick podrá contener al gremialismo, pero no al díscolo candidato presidencial.

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