Divididos en nombre de Dios: la lógica binominal entre los obispos de la Iglesia evangélica - El Mostrador

País

Eduardo Durán y Emiliano Soto frente a frente por Bachelet

Divididos en nombre de Dios: la lógica binominal entre los obispos de la Iglesia evangélica

por Felipe Saleh

14 septiembre, 2017

Divididos en nombre de Dios: la lógica binominal entre los obispos de la Iglesia evangélica

Detrás de los incidentes en el Te Deum del domingo y las disculpas a la Presidenta, están dos bandos claramente definidos, si no en su verdadera representatividad, al menos en su simpatía política: uno abiertamente piñerista y que controla la Catedral Evangélica; el otro, ligado históricamente a la Concertación, hoy Nueva Mayoría. Los cristianos protestantes, además, armaron una importante ofensiva electoral con candidatos al Congreso.

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Durante toda la tramitación de la ley que permite el aborto en tres causales, las más de 4 mil denominaciones que conforman la comunidad evangélica en Chile hicieron lobby juntas en el Congreso, para impedir que se aprobara el proyecto. No hay ninguna institución que pueda agrupar a la totalidad de las iglesias que reúne al 18% de la población nacional que se declara cristiana protestante. Por eso, la iniciativa para interrumpir el embarazo fue inédita en cuanto a que logró aunar las voluntades de todos los que profesan este credo.

Por eso, durante su intervención el domingo pasado, el pastor Eduardo Durán se llevó los aplausos cuando criticó, frente a la Presidenta, la Ley de Aborto, el proyecto de matrimonio igualitario y la “falta de diálogo”. Asimismo, cuando se refirió al “legado que recibirán las nuevas generaciones” y la mención a que este año “los chilenos tendrán la oportunidad de elegir a quienes nos conducirán durante los próximos cuatro años y hoy como nunca el pueblo cristiano se ha puesto de pie para decir basta, de esos servidores que visitan nuestros templos y que luego promueven leyes que van en contra de todo lo que profesamos”. Esto, en el inicio de un conjunto de alusiones en contra del Gobierno de la Presidenta Bachelet.

Durán no se equivoca en el hecho de que, históricamente, representantes de todos los bloques políticos se han acercado buscando los votos de la feligresía que supuestamente actúa alineada. El mismo Durán se quejaba, a fines del año pasado, cuando anunciaba el movimiento político Por un Chile Para Cristo, de que los políticos los buscan pero después votan leyes en contra de los principios evangélicos y ponía como ejemplo al senador Guido Girardi y al diputado Daniel Farkas. “Queremos que no nos siga pasando”, expresó en esa oportunidad.

En efecto, durante las pasadas elecciones municipales, el mundo evangélico logró elegir a 24 concejales y cinco alcaldes, entre ellos, Henry Campos (UDI) en Talcahuano y Daniel Augusto (RN) en Calama. En julio hicieron pública su ofensiva electoral para llegar al Congreso, aprovechando los 28 nuevos distritos que se abren con el sistema electoral que se estrenará este año.

Los pastores de Sebastián

El propio Eduardo Durán será nuevamente candidato a diputado por RN en el distrito 13 de la Región Metropolitana. Ya lo intentó en 2009 por el distrito 45, que comprende Lota y Coronel. Pero los 10 mil votos que obtuvo no le alcanzaron. De todas formas, al asumir Piñera, este lo nombró gobernador de la entonces provincia de Ñuble, zona que admitió que no conocía, según dijo a un diario regional.

Durán se restó de la conferencia de prensa en la que el Concilio de Iglesias Evangélicas negó que le faltara el respeto a la Presidenta, asegurando que no pudieron controlar las manifestaciones en contra efectuadas afuera de la iglesia. Sí estaba su padre, el obispo Eduardo Durán Castro, sentado al lado del vocero Cristián Nieto.

Durán Castro, el verdadero poder al interior de la Catedral Evangélica, cobijada en la organización denominada Jotabeche 40, no esconde su apoyo a Piñera, es parte del Consejo Ciudadano de la campaña del ex Presidente y, horas después del Te Deum, se refirió a los incidentes en el templo. "La Iglesia en general, católicos y evangélicos, va a apoyar a aquellas personas que están por la vida y que lo dicen valientemente. Si alguien va contra nuestros principios, no podemos votar por él, así que este apoyo (a Piñera) surgió espontáneo”, afirmó.

Es ingenuo pensar que los evangélicos tienen una neutralidad política. En Brasil fueron determinantes para la presión que terminó con Dilma Rousseff destituida, en Colombia apoyaron el NO en el referendo a propósito de la paz con las Farc y en Estados Unidos fueron clave en el triunfo de Donald Trump.

Sin embargo, la cercanía de Durán Castro con Piñera data al menos de 2011, cuando fue nombrado el “alto representante” de las iglesias evangélicas para hacer de enlace entre esta comunidad religiosa y La Moneda.

El nombramiento coincidió con el de su hijo como gobernador y, desde este puesto, el obispo Durán tejió redes en el bloque que ahora se ve mejor aspectado para volver a La Moneda. Durán tiene cercanía con el ex ministro de la Segpres Cristián Larroulet, a quien ya conocía durante la campaña, cuando en 2009 organizó un acto en Recoleta y donde abiertamente llamó a votar por Sebastián Piñera. Aunque fue en esta administración de Bachelet cuando la Catedral Evangélica recibió 5 mil millones para su remodelación.

El pastor de la Nueva Mayoría

Fue precisamente en el anterior Gobierno cuando el obispo Durán separó aguas definitivamente con Emiliano Soto Valenzuela, el pastor que, dos horas después de la conferencia de prensa que ofreció la organización que integra Durán, salió acompañado de un grupo –que incluía a dos pastoras– a decir que preparan una carta de desagravio para disculparse con la Presidenta y que el Concilio de Iglesias Evangélicas, formado hace 5 años por poco más de 700 iglesias (de las 4 mil que existen), no representa a todos los feligreses.

El conflicto entre Durán y Soto se arrastra desde al menos 2007, cuando ambos disputaban el control de la catedral, que finalmente quedó en manos de Durán, antiguo secretario del poderoso obispo Javier Vázquez, quien murió en 2003. Cabe recordar que la inauguración de dicho templo fue el gran gesto de Pinochet hacia los evangélicos, después de una declaración de apoyo que hicieron en el Edificio Diego Portales.

Durante los gobiernos de Lagos y Bachelet, el representante de la iglesia era Emiliano Soto. Pero ese rol se acabó cuando llegó Piñera. Entre otras cosas, porque Soto durante la campaña de 2009 llamó a votar por Eduardo Frei.

En 2011 la disputa se exacerbó. Soto ya presidía otra federación con cientos de iglesias agrupadas en la Mesa Ampliada de las Iglesias Evangélicas, puesto que mantiene hasta ahora, pero que en ese momento llegó a organizar un Te Deum paralelo al de Durán y su gente aglutinada en la catedral. Piñera obviamente fue al de Durán y Soto se vio obligado a suspender su expresión de disidencia. Además, la distancia aumentó después que Soto acusara a Durán de filtrar el pasado de otro pastor, Roberto López Rojas, como agente de la CNI.

De todas formas, Piñera no se salvó de las prédicas incendiarias en el Te Deum, esa vez pronunciadas por el pastor Hédito Espinoza, quien profetizó que “vamos a terminar orientando al pedófilo” por el impulso a la Ley de Unión Civil entre parejas del mismo sexo.

Por otra parte, la facción integrada por el obispo Durán es más acaudalada que la del frente, formada por Soto. En 2016 ofrecieron comprar el 66% de la Universidad del Mar para evitar su cierre y formar la primera universidad evangélica de Chile, a la par de instituciones similares en el resto del mundo.

Por lo demás, es ingenuo pensar que los evangélicos tienen una neutralidad política. En Brasil fueron determinantes para la presión que terminó con Dilma Rousseff destituida, en Colombia apoyaron el NO en el referendo a propósito de la paz con las Farc y en Estados Unidos fueron clave en el triunfo de Donald Trump.

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