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“Lenin y el Totalitarismo” de Mauricio Rojas: “Una obra magníficamente compacta que me habría gustado escribir”

por Gonzalo Rojas Sánchez

13 abril, 2017

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Justo cuando estaba trabajando sobre el libro de Patricio Quiroga, Compañeros, El Gap, la escolta de Allende -para mi investigación sobre el cultivo del odio en Chile- aparece la magnífica obra de Mauricio Rojas.

El conmovedor Prólogo de su Lenin, en el que el ex mirista reconoce su propio potencial para ejercer el mal, contrasta severamente con aquellos socios de aventura revolucionaria descritos por Quiroga en Compañeros. Esa ha sido la primera luz a la que he leído a Rojas y aconsejo vivamente que así se haga, cuando se tenga su Lenin en las manos.

La obra es breve, magníficamente compacta, y desde una sencillo pero claro aparato conceptual sobre la potencialidad totalitaria del marxismo, abarca la trayectoria del proyecto leninista y staliniano hasta el Gran terror de 1937-8, con algunas consideraciones sobre la etapa posterior.

Llevo más de 25 años estudiando el tema a través de las fuentes disponibles traducidas al castellano, inglés, francés e italiano, porque no leo ni ruso, ni alemán. Grave limitación, ciertamente. Aún así, afirmo con admiración por el logro de Mauricio Rojas: ¡Este es un libro que me habría gustado escribir… y creo que me habría salido algo parecido, aunque ciertamente más débil, al no contar con la terrible experiencia revolucionaria del autor!.

Lo que Mauricio Rojas logra en su Lenin quizás habría sido imposible de mostrar para este Rojas: el vínculo inevitable existente entre proyecto marxista y realización totalitaria, relación que tantas veces se ha buscado desvirtuar, afirmando que el leninismo terrorista es una primera desviación del marxismo y que el terror staliniano es la culminación de ese camino torcido, por lo que una y otra vez se debiera intentar partir de nuevo desde Marx, con la posibilidad de evitar esos errores y llegar a buen puerto.

Mauricio Rojas muestra -desde la profundidad de una experiencia personal que no aparece, pero que está en el trasfondo de toda su obra- que de Marx saldrán siempre los Lenin y los Stalin, y que sólo es posible el estado totalitario si se clona a Lenin, si se consigue multiplicar por miles y millones las copias de un ente malvado, de un nuevo Robespierre.

El uso de la fuentes primarias

Contrastando las diferentes versiones de las Obras completas de Lenin, por cierto muy incompletas y a veces groseramente mutiladas- es notable; y respecto de las fuentes secundarias, es amplia la utilización de Conquest, Pipes, Figes, Service, Applebaum, Schapiro, Amis, Arendt, Schlögel, Carrère d`Encausse, Deustscher, Fitzpatrick, Koestler, Medvedev, Volkogónov y Montefiore, entre tantos otros.

Eché de menos a Courtois, Werth, Knight, Zubok, Priestland, Radzinski, Rayfield y Koch, pero… importa poco, porque con las obras utilizadas se ha conseguido un gran trabajo.

¿Algunas ausencias importantes? Si una mejor referencia a los “compañeros de ruta”, para lo cual el Münzenberg de Koch habría venido muy bien; y, también, falta un anexo con las aportación de las cifras del terror, cuadro que muestra -dentro de una gran dispersión de datos- la unanimidad sobre el genocidio leninista staliniano.

Mauricio Rojas, Lenin y el Totalitarismo, Debate, Santiago, 2017, 218 páginas.

Gonzalo Rojas Sánchez. Profesor Universitario

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