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El nuevo ambiente debe ser inaugurado en agosto de este año

Sala de Neurociencias del MIM: Un paseo por la mente para reflexionar sobre metodologías eficientes de aprendizaje

por Gabriel de Britto Ibrahi

15 marzo, 2017

Sala de Neurociencias del MIM: Un paseo por la mente para reflexionar sobre metodologías eficientes de aprendizaje

El proceso de aprendizaje es algo intrínseco al ser humano y parece sencillo a la vista. Somos estimulados por el ingreso de informaciones, absorbemos en la memoria a través de una experiencia y listo, aprendemos algo. Sin embargo lo que ocurre va mucho más allá de una simple secuencia de factores. Para comprender mejor las etapas del acto de aprender se inaugurará en agosto de este año la Sala de Neurociencia del MIM. El nuevo espacio es fruto de un trabajo en conjunto de los equipos internos de museografía y educación de la institución y del Instituto de Neurociencia Biomédica (BNI).

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Un nuevo espacio en la Región Metropolitana pronto se encargará de develar los misterios que envuelven los procesos que ocurren en nuestro cerebro para que podamos asimilar las informaciones. Se trata de la sala de Neurociencia. Son 250m² divididos en 4 ámbitos dentro de dos ejes transversales que contarán desde una visión más amplia desde la evolución del sistema nervioso de los animales, hasta una mirada más interna, acerca de cómo funciona el cerebro humano, desde cuando nacemos hasta cuando morimos.

A partir de la pregunta: ¿cómo aprendemos?, el nuevo lugar, elaborado con ayuda de científicos del Instituto de Neurociencia Biomédica (BNI), emerge como un ambiente de integración. Será posible mediante la exploración, la observación, el juego y la experimentación, que son metodologías que ya se han hecho marca registrada del MIM (Museo Interactivo Mirador), lograr conocer las áreas, funciones y procesos que ocurren en el cerebro y que permiten generar aprendizajes.

El MIM está entre los museos más populares de Sudamérica según la pagina de evaluación turística Tripadvisor. Desde que fue inaugurado en el año 2000 el espacio tiene un número de visitantes anual que se acerca a los 400 mil entre estudiantes, profesores y público general. En el año pasado, conforme datos de la institución, el número llego a cerca de medio millón de visitas.

Los números demuestran que una gran cantidad de personas va poder a acceder a la neurociencia en una exposición que logrará transformar un tema complejo y abstracto en módulos accesibles e interactivos a la comunidad. Los visitantes tendrán una visión clara de cómo se produce el aprendizaje desde la perspectiva biológica, abordando el funcionamiento, propiedades y evolución del sistema nervioso de animales y seres humanos (filogenia), así como su desarrollo durante la vida (ontogenia).

“En la parte Filogenética vamos a ver como el cerebro tiene una evolución en las distintas especies hasta llegar hoy día en el ser humano que es el más complejo. En la Ontogénetica explicamos cómo es nuestro cerebro al momento de nacer y en la vejez. Son dos historias que se dan en paralelo pero cruzado por los procesos centrales que se dan, partiendo de esta maravilla que es la neurona”, explica la directora ejecutiva del MIM, Orieta Rojas.

Rojas revela también que la nueva sala, que reemplazará el actual espacio denominado “Mente y Cerebro”,  tendrá un enfoque más profundizado e integrado de lo que ocurre con el proyecto antecesor. De acuerdo con la directora, no se puede tomar las funciones del cerebro como si fueran independientes, y es justamente eso que la sala intentará mostrar.

“Va a ser algo con mucho más foco en neurociencia que el cerebro en sí. Es como la meta sala para nosotros. Es como aquello con lo que nosotros trabajamos. La diferencia por lo que va a venir es que por una parte está visto desde una pregunta que articula los distintos contenidos acerca de cómo aprendemos y cómo esto está situado desde la perspectiva de las emociones y la memoria”, interpone.

Más allá de ser apenas un proceso cognitivo, el aprendizaje es resultado de un conjunto de factores internos y externos que influencian directamente en la asimilación de contenido. Tal premisa sirve para repensar el modelo educativo conforme señala Rojas.

“El aprendizaje es de una complejidad que no es sólo cognitivo, o sea, en eso efectivamente las personas que desarrollan las metodologías tienen que darse cuenta que trabajan con una persona de verdad que no consiste solamente en un ingreso de información, que ahí interviene la memoria, las emociones, la curiosidad y hay que mirar eso. Esos estímulos influencian desde distintas partes no sólo desde el cognitivo. En la educación tradicional se insiste en quedarse sólo en el cognitivo”, expone de manera crítica.

Otro punto que la directora llama la atención es que en una época que se generan cambios constantes en la sociedad y en la manera de cómo es gestionada la educación, es necesario reflexionar acerca de metodologías eficientes de aprendizaje. Rojas propone que en la comprensión del proceso en si puede estar la clave para aprender mejor, y para sumar a eso viene la Sala de Neurociencia.

“Han cambiado los instrumentos y también ha cambiado la sociedad. Es tal la velocidad de los cambios que en realidad nos cuestionamos ¿dónde hay que estar el foco del aprendizaje? Quizás el aprendizaje consiste en como aprendemos a aprender, más que sólo memorizar contenidos”, considera.

La directora también destaca que aprender la neurociencia es importante para toda la gente, no sólo niños, estudiantes y profesores que componen la mayoría del público del museo. La neurociencia nos ayuda a tener claro como asimilamos contenido es esencial para desarrollar estrategias de aprendizaje, como observa Rojas.

“Aprender cómo se aprende es importante para todos porque habla de las potencialidades que nosotros tenemos como seres humanos y desarrollar esa riqueza en la complejidad tremenda que es el cerebro. Esta es la sala que habla más que ninguna otra que acerca de nosotros mismos. El aprendizaje es una función que uno puede ver desde la neurociencia y desde de la biología”, acentúa.

Por otro lado la neurociencia puede ser un poco abstracta. Hablar de la neurona, el impulso eléctrico en comparación a la astronomía se torna menos observable, pero los equipos del MIM han resolvieron este desafío en una serie de módulos mecánicos y exposiciones digitales y interactivas que tornarán la experiencia aún más interesantes.

Algunos de los materiales utilizados en la exposición se construyen en un taller dentro de las dependencias del propio. La directora de educación del MIM, Valeria Vera, es una de las responsables por coordinar el trabajo de desarrollo de métodos interactivos donde se mostrarán los contenidos.

“Además de paneles gráficos iniciales que tratamos de poner breves explicaciones y cuestiones centrales acerca del tema combinamos medios más mecánicos con electrónicos. Empezamos con una introducción a lo que es la homeostasis y a partir de ahí tratamos de dividir el espacio en 4 ámbitos donde se cruzan con los conceptos de filogenia y ontogenia. El primer ámbito muestra los componentes celulares del sistema nervioso como las neuronas, el segundo es de los sistemas nerviosos en los animales, el tercero aborda el aprendizaje y el último se enfoca lo temas de los individuos, en como usan los sentidos y como tomamos decisiones”, cuenta.

Para no acabar con la sorpresa no se puede revelar muchos detalles acerca de las instalaciones lúdicas que propone el espacio. Lo que se puede adelantar es que el visitante se encontrará con juegos que desafían la lógica, actividades que despiertan la curiosidad y que ayudarán uno a darse cuenta de que nuestro cerebro oculta misterios que cabe a nosotros mismos develarlos.

 

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