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Jueves, 20 de julio de 2017

Actualizado 20:41

“No fue culpa de la lluvia, ni de mi jefe... ¡me pasó por caliente!” Parte VI

Conti Constanzo

Descubrió su pasión por los libros de pequeña, cuando veía a su abuelo leerlos y atesorarlos con su vida. Cada ejemplar de su biblioteca debía cumplir un único requisito para estar ahí: haber sido leído.