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Fotografías de vacaciones, las no-postales del ocio

por Hernán Pereira

16 marzo, 2017

Fotografías de vacaciones, las no-postales del ocio

Tal vez, ayudan a recordar algunos momentos relajados o sencillamente alegres en que me llamó la atención el paisaje, la gente, y por cierto, algunos pequeños mundos como agujeros existenciales. Captar tales fotografías es una forma de no abandonar el oficio y mantenerse en forma respecto al arte de mirar y retratar.

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Los fotógrafos vivimos la mayor parte del año pensando en imágenes. Es un oficio en que la técnica, inspiración y conductas obsesivas alimentan el acto creativo, con mayúscula… o minúscula. Independiente de lo exitoso o poco conocido que uno sea, la tarea es infinita, nada garantiza la fama y tal vez por eso, resulte tan interesante. Observamos y registramos para que otros vean y se vean. Es un juego en serio.

En vacaciones nuestra vida diaria cambia. Ya no tenemos la urgencia de un proyecto o fotos por encargo. Andamos ociosos con la cámara y por fin llega la soñada oportunidad de retratar sin preocuparnos mucho del resultado. Dejamos de lado la urgencia creativa, la descarga de imágenes para un cliente o institución, el retoque de fotos, la hora de cierre. Volvemos también, a las lecturas de los grandes maestros para que nos recuerden algunas claves precisas del oficio. Ahí está el sabio Ansel Adams para volvernos a enseñar, "si uno quiere captar buenas fotografías, debe saber dónde pararse". Y por cierto, "dos o tres imágenes notables en un año, es una buena cosecha".

Hoy por hoy, para ser fotógrafo, la vuelta que damos es corta. De la cámara al computador y el envío por internet, hay nada más que un suspiro. Antes, había que ir al laboratorio, revelar la película, hacer tiras de prueba, seleccionar imágenes, trabajar con bandejas y químicos, intentarlo muchas veces. Era un trabajo artesanal que servía para acompañarse con uno mismo y soñar en la penumbra, viendo llegar imágenes a la vida sobre un trozo de papel.

Las fotografías de esta serie fueron captadas en días de vacaciones en algunas ciudades de Chile. No tienen utilidad, ni tampoco sirven para otra cosa que no sea, compartirlas en una galería. Tal vez, ayudan a recordar algunos momentos relajados o sencillamente alegres en que me llamó la atención el paisaje, la gente, y por cierto, algunos pequeños mundos como agujeros existenciales. Captar tales fotografías es una forma de no abandonar el oficio y mantenerse en forma respecto al arte de mirar y retratar. Es lo que en fútbol llaman, “la pre temporada”; claro que en este caso es sin horario, sin tiempo, sin querer demostrar nada.

Finalmente, conviene recordar a la notable fotógrafa social, Dorothea Lange, quien creía que en fotografía se debe “elegir un tema que uno ama u odia y, trabajarlo hasta el cansancio”. Es una buena idea para las fotos que uno capta durante el año. Las de estas vacaciones (y serie) son las no-postales del ocio merecido, recorrido y explorado con una cámara.

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